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Historia

El proyecto nace en Oviedo después de años de ensayos clínicos y mejoras contrastadas con pacientes gracias a tecnología puntera, siendo en el año 2018 cuando se ensambla con las últimas innovaciones robóticas y se presenta a nivel comercial con la finalidad de ayudar al máximo al profesional Sanitario y facilitar el acceso a todas las personas con dolencias.

¿Porque el nombre de Adamo? Al crear el Robot se tuvo en cuenta que fuera a imagen y semejanza del Fisioterapeuta y qué mejor forma que tomar como base del proyecto la gran obra de arte ubicada en ROMA del consagrado Miguel Ángel en la capilla Sixtina “La Creación“, el nombre de Adamo lo refleja todo.

(La creación de Adamo es un fresco en el techo de la Capilla Sixtina, pintado por Miguel Ángel alrededor del año 1511. Ilustra el episodio bíblico del Génesis en el cual Dios le da vida a Adán).

La oportunidad de combinar la robótica en el campo de la fisioterapia nos permite aumentar la excelencia de nuestro servicio, mejorando los tiempos de curación del paciente y optimizando estos tratamientos.”

Innovación

El dolor de espalda es una de las dolencias de más trascendencia y frecuencia en nuestra sociedad, apareciendo con mayor incidencia a partir de los 30 años, y cada vez también con más frecuencia en niños, ya que van adquiriendo a lo largo de su desarrollo malas posturas al sentarse, agacharse, andar, etc.

El concepto de tratamiento robótico ADAMO se basa en un método de fisioterapia usado ampliamente por fisioterapeutas que consiste en aplicar presión continua sobre PGM  (puntos gatillo miofasciales). Estos puntos deben ser definidos por un profesional sanitario (Médico o fisioterapeuta) y así determinar la existencia de la patología que pueda ser tratada con ADAMO.

Las algias vertebrales son síndromes dolorosos del raquis y de las raíces nerviosas que aparecen con gran frecuencia debido al estilo de vida tan estresado que tenemos hoy en día, por lo que es muy importante que la postura que se adopte sea la correcta, ya que una actitud postural viciosa produce fatiga, y a la larga puede producir daños a veces irreparables en el aparato locomotor.

Las algias vertebrales más comunes son: cervicalgias, dorsalgias y lumbalgias.

ADAMO basa su funcionamiento en un programa informático que controla al robot manipulador, el cual, y por medio de unas cámaras instaladas en su extremo, debe encontrar en cada sesión los puntos de tratamiento en el paciente definidos previamente por el profesional sanitario y aplicar el aire a presión necesaria.  Esta presión es generada por medio de una boquilla de aire comprimido integrada en un manípulo instalado en el extremo del robot.

Un punto gatillo (trigger point en inglés) como una “zona hiperirritable localizada en una banda tensa de un músculo esquelético que genera dolor con la compresión, distensión, sobrecarga o contracción del tejido, que generalmente responde con un dolor referido.

¿Por qué Aire Comprimido?

Los receptores cutáneos de presión se encuentran situados en los estratos profundos de la piel y son, principalmente, los corpúsculos de Ruffini y de Pacini. Ambos están conectados a fibras nerviosas gruesas de tipo Aβ, que son las de mayor velocidad de conducción (Zimmerman et al., 2014). Estas fibras nerviosas, en su mayor parte, no sinaptan en el asta posterior de la médula espinal sino que se continúan por el cordón posterior de la médula espinal. Pero estas fibras emiten colaterales hacia el asta posterior de la médula donde sinaptan con interneuronas inhibidoras de las segundas neuronas del dolor. Teniendo en cuenta la diferente velocidad de conducción (muy lenta) de las fibras conductoras de dolor (fibras C y Aδ) y de las fibras que conducen la presión, estas producen una activación de las interneuronas inhibidoras y bloquean la transmisión del estímulo nociceptivo hasta los centros nerviosos superiores.

En este mismo principio se basa el bloqueo del dolor por el rascado superificial (tacto) y el mecanismo neurológico que los controla se basa en la teoría de la gate control (Gu y Hu, 2014). Pero además de este mecanismo, es probable que la presión sobre una zona del territorio cutáneo bloquee la liberación de sustancias algogénicas (sustancia P, bradiquinina, histamina) por los vasos sanguíneos y células cutáneas residentes (especialmente histiocitos; Schmelz, 2011) y el bloqueo de los receptores para ellas y de algunos canales iónicos presentes en las fibras nociceptivas (Caterina y Pang, 2016) Por otro lado, no se puede descartar que el estímulo de presión mantenido actué sobre la liberación de neurotransmisores relacionados con el dolor en el asta posterior de la médula y sobre todo que bloquee la activación de la microglía responsable de la sensibilización algésica central y del dolor neuropático (Clark et al., 2013; Benarroch, 2016; Tsuda, 2016)